sábado, 3 de octubre de 2009

Cuerdas II

Una briza suave y tranquilizadora,
Un suspiro.
Cierra los ojos.

Acostados en el pasto miramos al cielo,
Como si el tiempo no pasara.

Jugué a no mirarte, sé como te molesta que lo haga,
Pero me gusta no-ver como me miras.
Siempre me pusiste nerviosa, hasta el día de hoy.

Pero el tiempo pasa y tengo que partir,
Los hilos ya tiran de mi espalda y me llevan de vuelta a mi mundo.
Entre sueños despiertos que anhelan libertad,
El Titiritero me recuerda -Ya es hora de volver-.

Me abrazas como si fueras a perderme, pero sabes que volveré.
Y como cada día al ocaso jugaremos nuevamente
Hasta que Venus se alse sobre el zenit
Y cada noche me esfumaré como la bruma.
Así, como otras veces y para siempre.

Las Quimeras me aguardan en el nuboso lecho estrellado de fantasias.
Sus alientos de fuego arden tras de mi,
Con sus colas me amordazan para no gritar tu nombre que se quema con el viento.

Pero mañana ahí estaré, esperando nuestro encuentro,
Para mirar nubes recostados en el suelo
Y soñar que algún día me llevarás contigo
A recorrer por el horizonte,
A caminar juntos hasta desvanecernos [efímero suspiro] en el viento.

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